
Hay que oírla cantar para saber que es la chiltota,
que vuela y salta entre las ramas con su pareja;
con vuelos de amor y cortejo que se asemejan
a dos llamas de ilusión y que del árbol brotan.
Luces naranja paseantes de nuestros cielos
¡los atardeceres en un par de corazones!
Amarlas y cuidarlas son dos buenas razones,
para dos llamas del bosque danzando en sus vuelos.
Las observo y admiro sientiéndome perplejo:
...cuelgan de esas ramas y mesiéndose en sus nidos
de ingenio y creatividad me alegro y festejo
¿cómo dos rayos de luz e ingenios atrevidos
pueden colgar de las ramas diseños complejos?...
y entre cantos de amor para sus críos queridos.