
Te encontré mi amor, mi cielo, de presión austera
Que a las ánimas del primer día saludaron…
Ansiado me sentí que la suerte me trajera,
Colmándote en besos y abrazos que no faltaron.
Llegaste a mi vida para llenar los vacíos
que nos dejaron las penas y vidas pasadas:
cicatrices del alma, anhelos como de ríos
apacibles, tranquilos, sin pasiones esmerädas.
Las paredes y las puertas que abiertas quedaron,
fueron apretujando mis ansias a tu lado...
las mismas que por falta del uso… flaquearon.
Hoy mi amor, que la liviandad quedó en el pasado
y que ya no riegas las flores que marchitaron,
te nutres de ejercidas fuerzas que te han quedado…